El día 17 de abril del 2017, la Universidad Nacional Autónoma de México emitió un comunicado donde expresaba que el programa Sentido Contrario sería inmediatamente cancelado, luego de las declaraciones de Marcelino Perelló el 28 de marzo donde abusaba de un lenguaje sexista y misógino al referirse al caso de la mujer víctima de Los Porkys de Costa de Oro. De entre sus comentarios más polémicos, se rescata que considera que “mientras no hay verga, no hay violación”.

El caso de Los Porkys de Costa de Oro refiere a una agresión sexual ocurrida en enero de 2015, en Veracruz. No fue sino hasta marzo de 2016 cuando el padre de la víctima, Javier Fernández, hizo la denuncia a Enrique Capitaine, Diego Cruz, Jorge Cotaita y Gerardo Rodríguez, sujetos que pertenecen a algunas de las familias más adineradas en el puerto de Veracruz.

Según su declaración, decidió divulgar el caso porque las familias de los responsables no dejaban de agredir a su hija, y las autoridades no avanzaban en la investigación a casi un año de que este ocurriera. La noticia llegó a oídos del académico Marcelino Perelló, quien con sus amplios conocimientos sobre psicoanálisis, argumentó:

“Pues depende de quién y por dónde. Daphne en Veracruz. El juez exoneró a uno de los delincuentes. Supongo que consideró que la chava estaba muy buena y metible. Tampoco eso de que te metan los dedos es para armar un desmadre estrepitoso”

Sin embargo, ahí no se detienen sus declaraciones. Casi de inmediato argumenta que “Sí, sucede, sobre todo con las viejas cuero. Incluso por la violación, no hay porque desgarrarse las vestiduras. Si les gusta, no te hagas pendeja. Hay mujeres que solo han sentido un orgasmo cuando son violadas. Eso es algo registrado en la literatura especializada”

Sus comentarios causaron una profunda indignación tanto en varios de sus oyentes como del público en general apenas la noticia fue divulgada. Amigos suyos trataron de defenderlo argumentando que su opinión siempre había sido ligeramente imprudente, mas no por ello no hecha con sinceridad. No es la primera vez que sus comentarios han rebasado lo implícitamente permisible; sin embargo, en esta ocasión, la universidad ya no fue capaz de encubrir el error.

Sus declaraciones provocaron, además, su destitución de su cargo como catedrático de la UNAM y su suspensión del periódico Excélsior. Debido a la tardía decisión de la institución para su despido, se llegaron a armar mítines fuera de la Facultad de Ciencias para exigir que se tomaran medidas al respecto. A todo esto, el académico aseguró que se trataba de una “cacería de brujas” en la que las brujas eran a la vez cazadores, que le perseguían.

Además, argumentó que su programa Sentido Contrario era ya un proyecto incómodo e indecente que la institución había hecho bien en sacarlo del aire. Presentó su renuncia oficial alegando que no quería complicarle las cosas a su “querida universidad” a pesar de que podía proceder una denuncia por despido injustificado.

Otro de los puntos resaltantes tiene que ver con las palabras de amigos suyos y del propio Marcelino, donde expresan su inconformidad por una reacción tan violenta dentro de una institución que promueve la libertad de expresión y la tolerancia.

Ahora, a casi dos meses del último programa de Sentido Contrario, ¿qué ha sido del caso? La suspensión de Perelló en el periódico Excélsior fue retirada y sigue publicando sus artículos de opinión.

En una entrevista concedida a Radio Fórmula, quiso justificarse alegando que el “adora a las viejas”, y que si no se les puede piropear, se acabó la alegría del mundo. Refirió a una sociedad conservadora que no es capaz de aceptar y entender el lenguaje vulgar y consideró una estupidez que la definición de múltiples diccionarios no coincidiera con lo establecido en el código penal.

Habló del psicoanálisis en un intento de justificar sus palabras, mas hay varios casos de abuso donde la víctima se siente culpable de haber “disfrutado” la violación. El porcentaje es muy alto, e incluso en las terapias es un tema difícil de abordar. La víctima siente culpa por una reacción natural del cuerpo, algo que ocurre independientemente de su estado psicológico.

Casos hay muchos, pero parece que Marcelino Perelló no lo sabe.

 

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