La guerra en Siria comenzó con el levantamiento de la población en contra del presidente Bashar Al Asad en el año 2011. Las razones del levantamiento fueron los altos niveles de desempleo en el país, la creciente corrupción, falta de libertades políticas y una fuerte represión de parte del gobierno desde la toma de poder en 2000. Estas protestas fueron influenciadas también por la primavera árabe, nombre dado a las manifestaciones populares extendidas por Medio Oriente que exigían poner fin a los  regímenes autoritarios gobernantes en varios países de la región.

En su intento de control, las fuerzas de seguridad sirias llegaron a matar a varios protestantes, lo que provocó la adhesión de más personas a las manifestaciones que se extendían por todo el país exigiendo el retiro inmediato del presidente.

Junto al incremento de manifestantes, la represión del gobierno se iba intensificando. Para poder defender a las regiones del país y contrarrestar a la coacción del gobierno, los opositores del régimen comenzaron a dotarse de armamento. En 2012 la violencia llegaba a las principales ciudades del país: Damasco y Alepo. Al aumentar las agresiones hacia la población, se formaron brigadas rebeldes para combatir al gobierno.

La batalla que comenzó entre los que apoyaban el régimen de Bashar Al Asad y los que se oponían a él, tomó características religiosas enfrentando además a la mayoría sunita del país contra los chiitas alauitas, la rama musulmana a la que pertenece el presidente Al Asad. Este agregado de intensidad a la contienda provocó la intervención de potencias regionales e internacionales. Para 2013, Naciones Unidas informaba la muerte de 90.000 personas.

Así como las víctimas aumentaban, la rebelión armada de oposición también fue creciendo. Actualmente entre los que reclaman la destitución del presidente se encuentran distintos grupos de rebeldes conformados por: combatientes moderados y seglares (laicos) como el Ejército Libre Sirio, grupos islamistas y yihadistas como el Estado Islámico y el Frente Al Nusra, quien desde inicios de año se fusionó con otros cuatro grupos islamistas convirtiéndose con Tahrir Al Sham, uno de los mayores grupos rebeldes en contra de Al Asad.

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