Construcción de personajes en una historia.

      Les doy la bienvenida de nueva cuenta a esta su columna .En ella comentaremos la construcción de personajes en una historia,elemento de vital importancia para todos los que nos iniciamos en el arte de narrar.

Eugenia Rico en  el capítulo “El personaje crea la historia”,del libro “Saber Narrar”  del Instituto Cervantes (Pag. 69),cita  a la novelista danesa Karen Blixen,quien curiosamente firmaba con el seudónimo  masculino de Isak Dinesen, y  que acertadamente afirmaba:

“Sólo si uno es capaz  de imaginar lo que ha ocurrido,de repetirlo en la imaginación,verá las historias y sólo si tiene la paciencia de llevarlas largo tiempo dentro de sí y de contárselas y recontárselas una y otra vez, será capaz de contarlas bien “.

  Vamos a intentar—continúa Eigenia Rico—llevar sus consejos a la práctica.Se puede escribir partiendo de :

La experiencia.

La observación

La imaginación.

No todos los escritores eran notables en estas tres variables.Julio Verne jamás viajó a los lugares que describe,lo escribió todo desde su casa.Él es un ejemplo de escritor que usa la imaginación.

Conrad ,en cambio, había viajado como marino por todo el mundo y supo reflejarlo de manera magistral en su obra.La experiencia era los más importante para él.Casi todos los escritores  usan la observación,pero podemos poner a Pérez Galdós como ejemplo de un incansable observador de su época.

Como  ven—continúa Rico—basta ser bueno con cualquiera de las tres para  ser una buen escritor.Sin embargo,a menudo combinar algo de las tres resulta útil sobre todo en la fase esencial en la escritura de textos narrativos: la creación de los personajes.

Más adelante, la autora nos  dice: en casos normales un relato puede partir de una situación o de un personaje.En  mis obras casi siempre parto de un personaje: el músico que se traiciona a sí mismo en Los amantes tristes,la mujer joven que ha perdido a su hermano y único amor en  La muerte blanca,la cuarentona que se salva de un cáncer y parte en busca del último hombre de Neanderthal con un chico veinte años más joven en La edad secreta,la abuela cusada de nazi y enamorada de una joven judía en El Otoño Alemán, la curandera que detiene la peste y es acusada de brujería en Aunque seamos malditas.

Mis historias versan sobre personajes que eligen ser personas.  a los que les han enseñado una forma de ser felices y no les sirve y tiene  que conquistar su propia forma de ser felices.

Creo que cuando me enamoro de un cuento o de una novela siempre es porque me enamoro de un personaje…la mayoría de las personas que han sido determinantes en mi vida existieron sólo en las páginas de un libro.

  Gracias a  El lazarillo –nos comenta Eugenia Rico—descubrí que la literatura me importaba más que la vida o ,mejor dicho, que la literatura era para mí la condición para sentirme viva.Los personajes de las historias daban sentido a los personajes de mi vida.En todos los casos eése es el papel de la literatura: el  autor regala al lector un pedazo palpitante de realidad al que nunca hubiera tenido acceso.Con los personajes de los libros nos sentimos piratas o vampiros,truhanes o señores,reyes o mendigos.Somos otros y los otros nos son.

Los grandes personajes crean arquetipos universales.es el caso de Don Quijote de la Mancha, que ha consagrado en el inconsciente colectivo la figura del hidalgo idealista y la de Sancho Panza,mil veces copiada con éxito ( por ejemplo,con Sherlock Holmes y el Dr. Watson,recreados recientemente en una serie de éxito como House).

Las grandes historias nacen de los grandes personajes,pero ¿Cómo encontrarlos?, ¿Cómo crearlos?….es tema para nuestra próxima  columna.Hasta la próxima publicación,mientras tanto pensemos en qué  personajes deseamos crear.

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