Este viernes 2 de Septiembre el taller coreográfico UNAM se presentó en el auditorio Ricardo flores Magón de la FCPyS dando inicio a la temporada 2016 con una nueva dirección a cargo de Ángel Rosas y Alejandra Llorente y un espectáculo de danza renovado con el que se pondera la actualidad y los procesos artísticos contemporáneos.

El programa del espectáculo estaba conformado por cinco piezas coreográficas y musicales muy distintas entre ellas;  iniciando con una pieza de Johann Sebastian Bach, seguida por las cuatro últimas canciones de Richard Strauss generando contraste en  la estructuración del espectáculo Kosmic Blues interpretada por Janis  Joplin creaban  un mosaico de difícil asimilación pero alto grado de estimulación sensorial entre luces que proporcionaban la iluminación ideal a cada momento. Armonías  musicales que van más allá del entendimiento matemático de sus notas y la calidad interpretativa de los artistas en el escenario.

La conjugación de todos estos elementos crearon un ambiente que pocas veces he sentido en un auditorio y que sólo la danza logra emanar y vivir en ese mítico entorno, que se convierte en una suerte de vapor en el que todo lo externo  se vislumbra para quedar suspendidos en la nada el acto acompañado del público y a su vez, el acto en sí mismo queda ahí, suspendido para sí, cómo si no existiese capacidad natural para interrumpir la magia que de él dimana.

No sé si fue la oscuridad que generaba la exaltación de lo que en el escenario ocurría, la secuencia de movimientos fluidos, fuertes pero delicados, precisos y libertarios o la música que pasaba de ser un concierto del barroco a blues para cerrar con  jazz, o fue todo  apreciación técnica; el hecho es que puedo casi asegurar no fui la única que lo sintió y no seré la única que lo sentirá.

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