Con motivo de la celebración del día de muertos y toda una tradición milenaria que esta fecha significa para el pueblo mexicano se llevó a cabo la segunda edición de este desfile el pasado sábado 28 de octubre a las 4pm, iniciando en la Estela de Luz y haciendo un recorrido por Paseo de la Reforma hasta Juárez para luego  dirigirse a la calle 5 de mayo y así poder llegar al zócalo y terminar en Pino Suarez, este recorrido duro aproximadamente tres horas. En el evento se realizó también un homenaje a los rescatistas y voluntarios que dieron muestras de solidaridad después del sismo del 19 de septiembre.

Fue un día muy soleado en donde los carriles de dichas avenidas y calles estuvieron cerrados con vallas metálicas desde las 12pm permitiendo así que la gente se fuera acercando para ganar un buen lugar y poder disfrutar el evento. Más tarde cuando arranco el recorrido ya había demasiada gente conglomerada a las orillas de las calles aplaudiendo con buen ánimo y al ver pasar al carro con un puño cerrado hecho de cascos la gente de inmediato guardo silencio para de nuevo aplaudir al verlo avanzar.

Fue un desfile con carros alegóricos y diversos personajes dividiéndose en dos grandes segmentos; uno represento la historia del país y el segundo fue más jocoso, el primero en aparecer se llamó “La muerte viva” que contenía elementos del México prehispánico, colonial, revolucionario y de la época actual, en él aparecieron personajes como Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señor y señora de la muerte anunciado por un gran tambor que estremecía a todos los espectadores, frailes evangelizadores, las adelitas y su característico ferrocarril y Eduardo Humberto del Río García mejor conocido como Rius a bordo de un camión decorado con flores de cempaxochitl.

Con todos estos carros y personajes se dio paso a la segunda etapa del desfile que llevo por nombre “Carnaval de Calaveras.”

La parte final del evento se distinguió por un grupo de tradicionales calacas que estuvieron llenas de alegría y colores, bailando rodeadas de carros alegóricos basados en la iconografía de José Guadalupe Posada. Lo que más llamo la atención del público en esta parte fueron los numerosos e inmensos globos en forma de cráneos y las trajineras típicas de Xochimilco. Por último apareció un carro en el que iban a bordo los intérpretes y compositores de la música mexicana, íconos de un lugar y una época en el que sonaban sus canciones a través de unas enormes bocinas.

En conclusión este evento fue, sobre todo los niños, una experiencia grata que les brindo un poco de alegría y que incluso los lleno de orgullo por tener una gran diversidad de colores, sabores y tradiciones como mexicanos. Fue un evento que sin duda cobra mayor relevancia cada año y que al pasar del tiempo se volverá toda una tradición imperdible en estas fechas en la Ciudad de México.

Views All Time
Views All Time
42
Views Today
Views Today
1