¿BUEN FIN O MAL FIN?

 

Si, este fin de semana del 16 al 19 de noviembre, muchos comercios ofrecieron grandes ofertas en sus productos, lo que como en otros años, ocasionó que diferentes establecimientos se vieran abarrotados por consumidores buscando según el mejor precio, o la mejor promoción de aquel producto que considera necesario.

Este programa fue impulsado por el gobierno hace ya 7 años aproximadamente, para “buscar impulsar la actividad económica, el empleo y el bienestar de las familias”, por ese motivo se apoyó el adelanto de los aguinaldos a servidores públicos, y los consumidores tuvieran poder de compra anticipada y aprovechar esta supuesta oportunidad comercial, contando con el efectivo, pero la realidad, es que esto, no en todos los casos es suficiente para dichas compras, por lo que siempre se hace uso de las tarjetas de crédito, buscando los pagos diferidos a 3,6,9,12,24 y hasta 48 meses sin intereses que finalmente sí se cobran e incrementan el precio del producto, de tal forma que podemos asegurar que no hay ventas a meses sin intereses, todo lo contrario, son ventas a meses con intereses e incluso con este tipo de pago hay quienes aún se encuentran pagando la deuda adquirida del año pasado.

Esto ha llevado al mercado crediticio mexicano a tener un 4.84% de morosidad en el crédito al consumo, es decir que los mexicanos nos hemos estado endeudando con las tarjetas de crédito y cada vez se nos complica más el poder pagarlas.

Por otro lado es conocido que son pocas las ofertas reales, dado que los precios se incrementan para poder aparentar y justificar descuentos, se nos dan información engañosa en torno al Buen Fin, donde no se fijan de manera clara los precios de los productos ni las verdaderas condiciones de pago con crédito. Tal vez la única forma de obtener un beneficio real en toda esta trama sería pagar en efectivo, en una sola exhibición, y siempre y cuando tuviéramos el precio del producto antes de la campaña para estar seguros de obtener las rebajas y descuentos que nos ofrecen”.

Es por eso que en algunos comunicados de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) invitó a los consumidores a no dejarse engañar y evitar comprar por impulso cosas que ni necesitamos.

También la PROFECO emitió un comunicado donde recomendó a los consumidores ejercer un consumo inteligente. Hasta este momento ésta institución ha otorgado 3,675 asesorías a los consumidores y ha conciliado 334 reclamaciones, lo que representa el 94% de conciliación respecto a las quejas procedentes.

Las conciliaciones mencionadas han representado un monto recuperado de un millón 445 mil 640 pesos, es decir, más del 100% del monto que han reclamado los consumidores, lo cual es un 20% superior al 2016 y tan sólo en el Teléfono del Consumidor se ha superado el 50%.

Entre los principales motivos de queja se encuentra publicidad engañosa, condicionar las ventas y no respetar las promociones y ofertas o los precios exhibidos. Los productos con más reclamos han sido pantallas, colchones, celulares y llantas.

Por todo lo anterior podemos concluir que este tipo de programas, como el “BUEN FIN”, en muchas ocasiones lo único que nos podrán dejar es un “MAL FIN”, y un gran endeudamiento que ponen en riesgo la salud de las finanzas personales.

Katyuska Olmos Jiménez,

21 de noviembre del 2017.

 

 

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