En la actualidad, hay un fantasma que recorre el mundo. El fantasma de la utilización de la tecnología en el aula o en el mundo educativo, a como dé lugar.

En esta “moda”, impuesta, copiada o seguida por inercia; es fácil equivocarse e invertir tiempo, dinero y esfuerzo en soluciones que si no contamos con un análisis previo y un plan estratégico estructurado y ajustado a las necesidades reales de nuestra institución o educandos; se convierten fácilmente en elefantes blancos o en proyectos a medias.

Toda institución que decide integrar la tecnología a su práctica cotidiana requere entonces de una fase previa de análisis, de tres ejes académicos de acción fundamentales:

  1. Decisiones curriculares: relacionadas por ejemplo con la Reforma Educativa o las que nos marca la legislación educativa y el carisma educativo de nuestra institución, las condiciones del centro escolar, su comunidad docente, así como de alumnos y padres de familia.
  2. Desiciones pedagógicas: Parten del modelo educativo o visión del proceso de enseñanza- aprendizaje de la institución. A lo cual, debemos adaptar y desarrollar el tipo de actividades y contenidos que se requieren, el o los roles docentes y administrativos que serán necesarios; así como los procesos de evaluación del logro educativo.
  3. Decisiones tecnológicas: es decir, cuál o cuáles son las tecnologías que nos resuelven los dos primeros puntos. Así como la dependencia del presupuesto requerido o existente para ejecutar la solución.

El siguiente gráfico, nos muestra esquemáticamente este procedimiento.

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Un proceso de planeación académica

¿Y tú, cómo integras a la tecnología en tu práctica educativa?

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