Cultura mexicana

La cultura nacional tiene una serie de valores culturales como por ejemplo costumbres, tradiciones, modos y creencias ya sean de los antepasados e incluso del  presente, a ello se lleva la diversidad de culturas para que se conforme una Nación. Por ello el Estado nacional o entidad política es el responsable de preservar y defender dicha diversidad con la finalidad de su identidad en el sistema mundial ha base de las políticas públicas acorde sus interés de quien lo gobierna.

Dichos intereses se reproducen dentro de la realidad social, la interacción cultural son diversas  por ende los objetivos cambian como un instrumento estratégico para construir y realizar la política exterior.

Es importante manejar la reflexión del estudio de la cultura como un instrumento central del análisis y la teoría internacional, por otro lado la vinculación de la cultura y las políticas culturales con la política exterior de México[1].

Dentro de la centralidad de la cultura en el mundo global han ocurrido transformaciones en el concepto cultural con las nuevas tecnologías, el incremento de las industrias, la expansión de las nuevas tecnologías así como una gran importancia en la política del reconocimiento en base a los movimientos sociales y la diversidad cultural a nivel mundial.

Existen diferentes análisis de la concepción del estudio de la cultura, como lo cita la antropología, los culturalistas y la sociología en forma muy general se imparte de una concepción a partir de la aceptación de las ideas y el desarrollo de la historia, la percepción, hábitos y valoración es decir está conformado por símbolos.

Actualmente la cultura ya no es un eje central en el sistema mundial a causa de la importancia de la política y de la economía, por ejemplo la lucha de independencia en México, transformo la cultura del estado y a su vez una epistemología de la cultura. Esa nueva realidad son las razones a la identidad y diversidad étnica y cultural, así mismo dicho modelo es importante darle sentido a la vida colectiva con el reconocimiento y respeto a las nuevas formas de modelo culturales nacionales sean integrados al sistema mundial.

Por otro lado está perdida central del Estado viene principalmente por la globalización de las industrias y la emergencia de una realidad como orden civil, además de que se vuelve una base fundamental para las políticas culturales para la política exterior.

Tomando como referencia el Día Mundial de la diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, la cultura ha sido incorporada para las relaciones internacionales como un activo justo de la democracia en la convivencia internacional, como lo ha sido el proceso de globalización hacia las nuevas tecnologías de la comunicación e información han sido nuevas estrategias de la cultura para sus relaciones entre Estados, en la cual generan nuevos actores en las relaciones internacionales, en el que crean nuevos mecanismos para alcanzar sus objetivos de esta forma la cultura está siendo un modelo de conformación de una política cultural exterior.

En el caso de México el proceso de dicha estrategia hacia una política cultural exterior debe de tener cambios gubernamentales que este en consonancia en ella misma, además de tener nuevos proyectos de alternativas para su ejecución a conformar políticas del Estado nacional.

Desafortunadamente el gobierno mexicano tiene una falta de interés en generar políticas estratégicas para una relevancia en la acción cultural a sistema internacional. Si bien durante estos últimos sexenios  la política exterior es producto de un interés fijado en forma centralizada y jerárquica. También los instrumentos institucionales  son una clave de la proyección nacional e internacional de la cultura mexicana hacia el interés nacional.

Conclusión.

Los valores culturales se transmiten y perpetúan de una generación a otra con base en modelos de conducta claramente establecidos e incuestionables. No hay reconocimiento de la iniciativa individual y la organización social responde a un principio de autoridad cuyos modelos son los antepasados o los dioses. Es el apogeo religioso tradicional de la cultura además de un encarecimiento por la continuidad y coherencia a las necesidades sociales, políticas y religiosas de México en la que prevalecen las revelaciones, la certidumbre en un poder político y en una organización social inamovible. Por otro lado, el momento de la transformación humanista, donde se cuestionan las certidumbres del pasado, el dominio de las nuevas tecnologías, las industrias, las nuevas formas de información y la fuerza de las tradiciones donde surge una visión más racional del mundo. Es el momento revolucionario de la cultura, el triunfo y el advenimiento de las democracias modernas. El hombre es el centro de un universo donde ya no tienen cabida las supersticiones. Es la época del triunfo de la modernidad y hacer que la cultura sea un instrumento estratégico de una nueva política exterior del Estado con la finalidad  de:

  1. Lograr una percepción d la riqueza y diversidad cultural.
  2. Abrir nuevos vínculos entre México y otras Naciones, mediante una relación interculturalidad global.
  3. Mejorar la relación diplomática, económica y financiera de México con la comunidad internacional.[2]

 

[1] “Cultura y política exterior”

[2] Ibídem pág. 453

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