Con el paso de los años y dependiendo de la región en que nos encontremos, sin duda alguna la percepción de la imagen corporal cambia, acercándose cada vez más a la delgadez como punto referencia. En México, el estar “llenito” continúa siendo sinónimo entre otras cosas de salud, disfrute de la vida, buena alimentación, buen estado de nutrición, entre otros.

Sin embargo y a pesar de nuestro arraigo cultural a esta imagen, la obesidad en niños mexicanos, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT) en escolares la prevalencia fue 34.4% (IC95% 33.3, 35.6) siendo mayor en niños con 18.3%; (IC95% 14.3, 23.2) en comparación con las niñas (12.2% ;IC95% 9.4, 15.5). En los adolescentes (12 a 19 años) la prevalencia fue de 34.9% (IC95% 33.7, 36.2).

La preocupación de tales cifras se debe a la relación de la obesidad con el desarrollo de enfermedades tales como diabetes Mellitus, hipertensión y cáncer, entre otras, las cuales están afectando de forma temprana a nuestra población. A pesar de los diferentes programas de salud emprendidos, los resultados de la ENSANUT 2016 muestran que no existe cambio significativo alguno ya que la prevalencia de obesidad en niños fue de 15.3% (IC95% 12.5, 18.6) y de sobrepeso fue de 17.9% (IC95% 15.2, 21.1), mientras que en los adolescentes la prevalencia fue de 36.3% (IC95% 32.6, 40.1). Sin duda alguna, algo estamos haciendo mal al dejar que batalla tan dura la libren nuestros niños.

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