UNA TACITA DE CAFÉ CON AZUCAR MORENA.

Este ensayo tiene como objetivo comparar a la psicología social con la psicología científica así como sus metodologías para poder comprender el discurso social a través del uso de la ciencia en esta disciplina.

 

El primer criterio a estudiar en el presente será la psicología como ciencia.
La psicología ha sido empleada como herramienta para poder crear un determinismo biológico, con el cual se justifica que quienes tienen menos es porque sus capacidades biológicas son menores, así mismo, Stephen Jay Gould extiende el tema en su libro la falsa medida del hombre. En este libro nos da una serie de diversos ejemplos históricos desde los griegos hasta la actualidad, donde se ha favorecido por medio de la ciencia a quien tiene los medios y recursos y las minorías siempre se ven afectadas.
Desde hace muchos años se ha visto usar esta disciplina como herramienta, donde en un principio se aplicaba la cranometría, la cual fue empleada en el holocausto nazi para afirmar que cualquier raza no aria, era inferior. Así mismo, este tipo de metodología fue empleada para tratar de comprobar que el hombre era más inteligente que la mujer por tener un cerebro más grande. Actualmente el uso de la craneometría ha sido inhabilitado para dar este tipo de afirmaciones y si es usado tuvo que haber sido probado previamente con otros métodos.

La homosexualidad alrededor del mundo fue considerada una enfermedad mental o patología hasta hace 27 años cuando la OMS decidió quitarla de la lista de patologías, dejando todo un rastro de discriminación que aún no termina; se resalta patología pues esta supuesta enfermedad debía ser tratada por psicólogxs que analizaban los procesos individuales e  incluso biológicos. Este error fue cometido por uno de los métodos de la psicología empleado hasta la actualidad con ayuda de las matematices, la estadística, llamado campana de Gauss, la cual será explicada brevemente: La campana de Gauss funciona tomando lo que considera la estadística muestras representativas de poblaciones,  con ello quien entra en la mayoría de la población es considerado como normal, mientras que quien queda como un dato extremo queda como anormal o patológico. Por ello con la homosexualidad, antes de 1990, fue entendida como una patología, así, lxs psicólogxs no trabajaban en cómo adaptarse a la sociedad con una orientación sexual diferente, sino a cambiar esa orientación. De esta manera se demuestra como la patología castiga a la minoría anormal, sin necesidad que esta sea una enfermedad en sí. Foucault llamaría a las patologías como un control del discurso en la sociedad argumentado desde la medicina.

 

La psicología social por otro lado, a pesar de que su objeto de estudio continúa siendo el individuo, comienza a adentrarse en la interacción que tiene  éste con su medio y los entramados vinculares.

Un ejemplo de uno de los estudios de la psicología social, es el de la teoría social de lo colectivo, dónde el Dr. Pablo Fernández explica sobre como el colectivo es omnipotente y es objetivado en lxs individuxs. Siguiendo esta misma lógica, los problemas de un/una individux, no son de él/ella como tal, sino de la sociedad que lo rodea, pues está dentro de un colectivo y él/ella sólo es el medio por el cual refleja el tejido social en su totalidad. Sin embargo la ciencia como en toda disciplina, se ha encargado de desmentir cualquier tipo de conocimiento no arraigado al método científico, de esta manera la credibilidad de cualquier dato de la psicología científica será más relevante que uno de la psicología social o inclusive de cualquiera que no se rija por el margen de lo científico.

Con el presente escrito se puede concluir que, si bien la ciencia ha ayudado al avance tecnológico, filosófico, humano, económico, etc; también ha desfavorecido en muchas ocasiones a las minorías con un discurso controlador que los discrimina limitando los avances de éstas, pues como se explicaba en el determinismo biológico aplicado a la psicología, si una persona, supuestamente no nace con las capacidades de crecer intelectualmente, no valdría la pena determinar recursos al avance de éstas, pues con esa lógica sería mejor dárselo a quién si nace con las capacidades.
Así la psicología se encuentra en un debate por qué se debe creer y qué es mejor implementar, si aquello que tiene las bases científicas o aquello que tiene un estudio más profundo que no lo limita a unas pocas variables, sino a una totalidad y así no dejar de lado a las minorías por lo desfavorecidas que éstas puedan llegar a encontrarse, rompiendo con un discurso social científico y entrando en uno más humano e incluyente.

Bibliografía

Foucault, M. (1970). El orden del discruso. París: TUSQUETS.

Gould., S. J. (1981). La falsa medida del hombre. Estados Unidos: W. W. Norton & Company.

 

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