En palabras de Julieta Paredes Carvajal, el feminismo comunitario es una propuesta epistemológica que propone desenredar la dicotomía cuerpo-mente que ha teñido la forma de ver, conocer y vivir el mundo, desde la Ilustración.

Esta dicotomía explica por qué el feminismo surgido en Europa posicionó a los individuos y sus géneros en una relación de oposición, si al principio el problema era la dominación de los hombres sobre las mujeres, al final el problema es la oposición de las mujeres contra sus opresores los hombres. Lo que además generaliza la experiencia de ser mujer a todas las personas de sexo femenino, es decir, todas las mujeres son iguales y sus experiencias también. Será el feminismo comunitario el que retomando el feminismo radical, planteará que existen conocimientos situados sobre el ser mujer.

Para el feminismo comunitario la dicotomía liberal ilustrada no podría ser más errónea, excepto en su aplicación para lucha y transformación de las comunidades indígenas de América Latina, y que como bien escribe la feminista aymara en su texto Hilando fino desde el feminismo comunitario “sin desmerecer lo que ellas, las feministas occidentales, hicieron y hacen en sus sociedades, nosotras queremos posicionar desde Bolivia nuestro proceso feminista y nuestros procesos de cambios”.

Será entonces Julieta Paredes junto con otras mujeres aymaras quienes planteen críticas fuertes a los fundamentos epistemológicos, políticos y éticos que originaron los feminismos de la diferencia y de la igualdad en Europa durante la segunda mitad del siglo XX.

Ha sido a través de la organización Mujeres Creando Comunidad que el feminismo comunitario se ha construido, es decir, desde las comunidades aymaras de Bolivia ha surgido esta propuesta con el objetivo de eliminar la dicotomía y la oposición entre individuos con base en sus diferencias sexuales de corte neoliberal y capitalista, pero sobre todo para valorar los conocimientos propios de las comunidades indígenas que persisten, resisten y luchan en América Latina y el Caribe, desde hace más de 500 años.

La propuesta central del feminismo comunitario, analizado desde teorías críticas y feministas, pero fundamentalmente desde la realidad concreta de los pueblos indígenas de Bolivia, plantea pensar dialécticamente la relación entre mujeres y hombres de las comunidades. La mujer y el hombre en una relación de paridad, mas no de igualdad, donde el otro forma parte de mí y yo del otro, el par complementario en el feminismo comunitario que propone “recogernos a nosotras y a los otros”.

Este planteamiento tiene la intención de desestabilizar no solamente el sistema patriarcal, sino también el sistema de explotación y dominación capitalista. Es una transformación de fondo y no de forma. Mujeres y hombres transformando sus relaciones bajo un sentido de comunidad donde no haya opresión ni dominación pero tampoco desigualdad, racismo y explotación.

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