El llamado  American Health Care Act (AHCA), es la reforma sanitaria propuesta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el sector republicano para sustituir al programa de salud del expresidente Barack Obama, más conocido como el Obamacare.

El Obamacare se basaba en cuatro puntos. Primero, subía impuestos para expandir la cobertura pública (Medicaid) en favor de los sectores más pobres. Segundo, obligaba a todos los ciudadanos a contratar un seguro médico o pagar una multa. Tercero, subsidiaba a la clase media baja para poder comprar esos seguros. Y cuarto, obligaba a las compañías de seguros a aceptar a todos sin excepción. Antes, se podía rechazar a una persona si tenía una condición preexistente, que podía ser cualquier enfermedad, como diabetes. Si bien, en su ejecución se observaron muchos defectos, según Pat Salas, presidenta del Organismo de Asesoría sobre Seguros de Salud (SBHIS), lo que se esperaba del gobierno en marcha era una reforma, no una supresión del programa.

Pero el nuevo proyecto aprobado por la cámara de representantes ha venido siendo muy criticado por médicos, activistas e incluso las mismas aseguradoras quienes señalan que perjudica directamente a las mujeres y va en contra de los pacientes que tienen menos ingresos. Entre los puntos propuestos por los republicanos están: primero, reducir la ampliación del Medicaid; segundo, reducir los subsidios para comprar seguros privados y tercero, eliminar la obligación de tener seguro pero se multa por no tener un seguro de manera continuada.

En específico, se les da a los estados la opción de no cubrir cuidados como los maternales y pone nuevos obstáculos al aborto. En Estados Unidos, el costo del seguro para las pacientes mujeres era mayor por la posibilidad de un embarazo, con el programa de Obama se prohibía el aumento de cobros por este factor.  Se plantea asimismo retirar el financiamiento a la ONG Planned Parenthood por un año, lo que equivale a 42% de su presupuesto o 550 millones de dólares. Esta ONG que apoya a mujeres de bajos recursos y de grupos étnicos minoritarios con atención ginecológica, pero también de abortos, ha sido ampliamente criticada por el sector evangelista cristiano que apoyó a Trump durante la campaña.

El proyecto republicano que al parecer es drástico para muchos, será difícilmente aprobado por el Senado, por lo que se espera se planteen modificaciones que lleven a las dos cámaras a negociar un acuerdo.

 

 

 

 

 

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